Soledad © marcelo léonardNo tenían prisa, nadie los esperaba.
Infectados del desamor que les inoculó la monotonía, vagaban sin rumbo por las callejuelas de la ciudad del infortunio.
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Infectados del desamor que les inoculó la monotonía, vagaban sin rumbo por las callejuelas de la ciudad del infortunio.
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1 comentario:
A veces tan cruel, otras tan necesaria...
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